Sin un corral, sin amos,
corriendo desbocado una sorda carrera,
porque una noche hace ya un tiempo
bebí de un manantial sagrado,
y comprendí , que esa carrera loca
era una forma venerable de morir.

Aquí ponemos entradas de CABALLOS cortas - EJERCITO - NOTICIA de interés para los poetas.

23 mar. 2017

17 mar. 2017

INFANTES SIN LEYENDA









PRESENTACIÓN
DE NOVELA 

CESAR MURO BENAYAS
Teniente General


Después de 8 años mi primera novela verá la luz. Es la primera de una trilogía dedicada a la Infantería Española. Esta en concreto, Infantes SIN Leyenda, trata de una historia inedita del regimiento Mallorca en la colonización del Uruguay en el S XVIII.

El próximo 29 miércoles,  a las 1800 h la presento en el IHCM. Me acompañarán el TG Muñoz-Grandes, autor del prólogo y el director GD Carlos de la Fuente.
Tengo pensado irla presentando por diversas plazas como Toledo, Ceuta, Melilla, Valencia, Sevilla, Lorca,Murcia, Palma, Canarias, Zaragoza, Barcelona....

Me gustaría dieras difusión en la promoción  y a quien consideres esta información.

INFANTES SIN LEYENDA






Chevi Sr.

15 mar. 2017

PODEMOS Y LA SANTA MISA













PODEMOS AMENAZA LA SANTA MISA





Podemos quiere quitar la Misa de TVE que pueden seguir desde casa, enfermos, impedidos y ancianos.

Hoy El Mundo lanza una encuesta para palpar la opinión de la sociedad española.

Mantengamos la Misa cada domingo

VOTA SI QUIERES




Mi padre recibe la Comunión en una Misa de Campaña celebrada en el Campamento Militar de Bétera. A su lado, su Jefe,  mi primer y mejor Maestro de Equitación, el entonces Tcol Pedro Domínguez Manjón.



Chevi Sr.

11 mar. 2017

ESPAÑOLES EN LA GUERRA DE VIETNAM
















“CONFIDENCIAL”: LOS MILITARES ESPAÑOLES QUE FRANCO ENVIÓ A VIETNAM



Con la edición de un libro, el Ministerio de Defensa recupera la historia de los más de 50 médicos y sanitarios militares que se desplegaron en el conflicto entre 1966 y 1971.



El General retirado Antonio Velázquez reconoce haber visto todas las películas de la Guerra de Vietnam. Y tiene claro cuál es la que más se asemeja a lo que él vivió como miembro de la primera misión exterior de la sanidad militar española. Porque antes que los Balcanes, que Afganistán, que Malí y tantos otros escenarios donde se han desplegado las Fuerzas Armadas... también estuvo Vietnam.

Doce fueron los militares del primer contingente que se desplegó en septiembre de 1966 con una misión «confidencial»: prestar ayuda a los civiles -a la postre también militares, survietnamitas y guerrilleros comunistas del Vietcong, sin hacer distinción, y también estadounidenses- en un viejo hospital de Gò-Công, pequeña ciudad del delta del Mekong, de unos 30.000 habitantes y situada a 45 kilómetros de Saigón, la actual capital Ho Chi Minh.

Emblema de la expedición española a Vietnam





En total más de cincuenta médicos y sanitarios pasaron por Vietnam como parte del dispositivo internacional desplegado por EE.UU... En el caso español hasta octubre de 1971. Ahora, el Ministerio de Defensa ha recuperado la historia de aquellos pioneros militares médicos con la edición del libro «Salvando vidas en el delta del Mekong», del historiador José Luis Rodríguez Jiménez, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos.









Militares españoles atienden a una paciente vietnamita en el hospital de Gò-Công

“El Sanitario que está atendiendo a la paciente vietnamita, es el Subteniente practicante D. José Bravo López-Baños, único de los Mandos de Sanidad Militar que se reenganchó en las tres Misiones que hubo. A su regreso se incorporó a la COE-41 de Barcelona ubicada en el Cuartel del Bruch. Posteriormente estuvo de Teniente practicante, en el Regimiento de Caballería Numancia 9, Barcelona, donde en los años 75-76 he tenido la suerte y el honor de compartir destino con él. De esta Unidad, se fue destinado al Tercio de La Legión en Melilla.”  

 (Javier de la Uz)   

Con los acuerdos militares firmados en 1953 entre los EE.UU. de Eisenhower y la España de Franco, era lógica una aportación española a la llamada que realizó el Gobierno de Johnson. Washington cursó la solicitud a través de la Free World Military Assistance Office. Una vez recibida en Madrid, en abril de 1966 el Estado Mayor Central envió escritos confidenciales a las Capitanías Generales. En Madrid no se pensó en médicos civiles como en otros países, sino en el Cuerpo de Sanidad Militar del Ejército de Tierra, explica Rodríguez Jiménez.

Fue una misión tan secreta que los militares desplegados, extrañados de que de su trabajo no se hablase casi nunca, llegaron a enviar una nota a ABC que apareció publicada la Nochevieja de 1966: “Llevaba por título Españoles en Gò-Công”, y en el texto se omitía que eran militares. Parte de la nota decía así: la faena es dura, y los enfermos y heridos muchos, los medios no son muy abundantes. ¡Vietnam está en guerra, Señor! [...] En Gò Công, un pequeño pueblo de Vietnam del Sur, es donde están estos doce españoles haciendo algún bien”.

A las consultas acudían tuberculosos, mutilados, heridos por la explosión de minas, por bombardeos de napalm, por accidentes de circulación, muchas madres con niños enfermos de difteria, fiebres tifoideas, paludismo, parasitosis intestinales, disentería y diarrea. Un trabajo exigente para un personal sanitario militar que, como reconoce el entonces Teniente Velázquez, no se había recibido una preparación especial. Simplemente, nuestros conocimientos médicos ya adquiridos. Bueno, nos dieron un decálogo del buen Oficial Médico, sobre usos y costumbres en la zona”.


Militares españoles a la entrada de la misión en Gò-Công

El ahora General retirado recuerda perfectamente cómo a los 26 años emprendió la aventura de su vida: “Madrid-Roma-Karachi-Bangkok-Saigón. Esa fue la ruta aérea que seguimos, por supuesto, vestidos de paisano. Íbamos como delincuentes y regresábamos como delincuentes. Como si aquello no se tuviese que conocer [...] En la sala de pediatría los niños se morían como moscas”.

Estos militares vestían el uniforme estadounidense durante la jornada laboral, con los distintivos y divisas españolas, y podían vestir el uniforme español durante el tiempo de descanso. Los españoles vivieron situaciones de guerra, por supuesto. “Sobre todo en febrero de 1968, durante la ofensiva del Tet, cuando el Vietcong realizó ataques en toda la zona sur, llegando a entrar en Saigón e incluso a asediar la embajada de EE.UU.”, explica el autor del libro editado por Defensa sobre estos 50 militares sanitarios españoles olvidados en España a la hora de abordar el conflicto vietnamita o las misiones en el exterior.


Condecoraciones en Vietnam para los militares españoles

Los guerrilleros del Vietcong nunca atacaron al personal español, pero otros equipos médicos sufrieron bajas y este tipo de noticias corrían como la pólvora. A esto debe añadirse que, si bien los militares enemigos debían apreciar la ayuda prestada a los civiles y también a los guerrilleros comunistas heridos, los desplazamientos tenían el riesgo añadido de las minas en los caminos de tierra”. Entre múltiples lecciones aprendidas que adquirieron los militares españoles se encuentra, por ejemplo, la evacuación en helicópteros de heridos en combate. Los denominados «Medevac», tan utilizados ahora en Afganistán.

Platoon. Esa es la película que mejor refleja el Vietnam que los españoles vivimos. Aquella era la época en la que los norteamericanos patrullaban los poblados en grupos de 15 y 20 militares. La de Apocalypse Now me pareció muy fantasiosa”, recuerda el General retirado Velázquez, uno de los pioneros de la sanidad militar española en el exterior. En una misión «confidencial».

La primera misión en el exterior de la Sanidad Militar española (Vietnam del Sur, 1966-1971)


El Capitán médico Merlos Saldaña fue condecorado por el Gobierno de Estados Unidos al arriesgar su vida por atender a un militar herido. Cerca de la residencia de los españoles se encontraba la del Estado Mayor Conjunto de EEUU en la zona. Durante un ataque con morteros, un Sargento de esta nacionalidad fue herido. El español cogió un maletín, atravesó el terreno batido y penetró en el edificio, donde atendió al Sargento.

Otro testimonio revela que, ante la falta de sangre para transfusiones, un médico español se insertó un tubo en su vena mientras seguía operando a la mujer a la que daba su propia sangre.

El buen trato que daban a los nativos, algunos de los cuales eran guerrilleros del Vietcong, protegió a los españoles de ataques y represalias.


El Capitán Rojas y el Teniente Velázquez reciben la MEDALLA DE HONOR VIETNAMITA a manos de un Oficial del Ejército survietnamita

Mandos de Sanidad Militar en Vietnam




Delta del Mekong, una foto realizada por los Militares españoles


MIEMBROS DE LA PRIMERA EXPEDICIÓN

Argimiro García Granados (Comandante médico, radiólogo y Jefe de la Misión Sanitaria), José Linares Fernández (Capitán médico, cirujano), Luciano Rodríguez González (Capitán médico, medicina general), Francisco Faúndez Rodríguez (Capitán médico zamorano que se encargó de las consultas externas, se encontraba destacado desde hacía un año como Jefe de las Tropas Nómadas en la población de Smara, situada en el Sáhara Occidental, llegó al grado de Coronel), Manuel Vázquez Labourdette (Capitán de Intendencia, Oficial que ejerció de administrador y enlace con el Ejército norteamericano), Manuel García Matías (Teniente practicante, laboratorio), Francisco Pérez Pérez (Subteniente, anestesista), José Bravo López- Baños (Subteniente practicante, a su regreso se incorporó a la COE-41 de Barcelona ubicada en el cuartel del Bruch), Joaquín Baz Sánchez (Brigada, reanimación y pediatría), Juan Pérez Gómez (Brigada, ayudante consultas externas), Juan Outón Barahona (Brigada, ayudante de cirugía) y por último Ramón Gutiérrez de Téran Suárez- Guanes (Brigada, ayudante de cirugía, antes de ser enviado a Vietnam estaba destinado en la Agrupación de Banderas Paracaidistas, posteriormente llamada BRIPAC).

INTEGRANTES DEL PRIMER RELEVO

Manuel Fernández Sánchez (Comandante médico), Vicente Peláez Montalvo (Capitán médico), Guillermo Antona Gómez (Capitán médico), Antonio Díaz Martínez (Teniente médico), Antonio Pérez de Prado (Suboficial practicante), José Bravo López- Baños (Subteniente practicante, reenganchado), Carlos Varea Martínez (Suboficial practicante), José Bello Rivadulla (Suboficial practicante), Elías Arnal Bernal (Suboficial practicante), Francisco Sousa Barragán (Suboficial practicante) y Carlos Martínez Martínez (Brigada especialista).

ÚLTIMOS COMPONENTES DE LA MISIÓN SANITARIA ESPAÑOLA

Secundino Sáez García (Comandante médico), José Linares Fernández (Capitán médico, cirujano, reenganchado de la primera misión), José Rojas Jiménez (Capitán médico), Francisco J. Pérez Capellán (Capitán médico), Guillermo Antona Gómez (Capitán médico, reenganchado segunda misión), Ramón Gutiérrez de Téran Suárez- Guanes (Brigada, ayudante de cirugía, reenganchado primera misión), Lorenzo Vellido Ortega (Suboficial practicante), José Bravo López- Baños (Subteniente practicante, reenganchado en las tres misiones), Bonifacio Heras Herrero (Suboficial practicante), Manuel Graña Francisco (Suboficial practicante), Juan Outón Barahona (Brigada, ayudante de cirugía, reenganchado de la primera misión), Francisco Sousa Barragán (Suboficial practicante, reenganchado segunda misión) y Carlos Martínez Martínez (Brigada especialista).



Francisco Javier de la Uz Jiménez


3 mar. 2017

LA ESTUPIDEZ Y EL ALDEANISMO











LA HISTORIA NO PERDONA MITOS
La estupidez y el aldeanismo
                                                                                                                      

     Soy un barcelonés de 30 años que, como mi generación, creció con el Club Super 3, el Tomàtic, la Bola de Drac, la Arare , Sopa de Cabra, Els Pets, Els Caçafantasmes, "Regreso al Futuro". Veíamos la predicción del tiempo en la TV 3, con los dibujos de soles y nubes sobre un mapa de los Países Catalanes.

     En la escuela nos explicaban la historia de las cuatro barras, pintadas por el emperador franco con la sangre de Wilfredo el Velloso sobre un escudo o tela de color amarillo-dorado: así nació nuestra bandera (la Senyera). Los domingos por la mañana bailábamos sardanas en la plaza de la Iglesia , y daba gozo ver en un mismo círculo a los abuelos y los nietos, cogidos de la mano. En Navidad hacíamos cagar al "Tió", y poníamos un "Caganer" con barretina en el Nacimiento. Así,
disfrutábamos de una auténtica Navidad catalana como Dios manda.

     En la primavera cogíamos las Xirucas ( Chirucas , marca de calzado), y nos íbamos a nuestros Pirineos a disfrutar de nuestras montañas y sierras, en nuestra tierra. Celebrábamos la "Diada", con ánimo de no olvidarnos de la derrota de nuestro pueblo contra Felipe V y los españoles.

     Somos un pueblo trabajador, con carácter, distinto del resto. Tenemos la Caixa , el RACC, los Mozos de Escuadra y los Ferrocarriles Catalanes. ¿Qué más queremos? Pues queremos, queremos, queremos.


     Pero la verdad no se puede ocultar siempre. Te vas de Erasmus a Londres, y descubres que existe vida fuera de nuestro pequeño planeta catalán. Que también hay trabajadores con carácter en otros territorios. Que la Caixa no es tan importante, si se compara con el Comercial Bank of China. Que solamente una ciudad como Shanghái tiene 20 millones de personas (tres veces toda Cataluña).

     Descubres la verdad: que lo de las cuatro barras de Wifredo el Velloso sólo era una leyenda, un mito, sin fundamento histórico. Ni Wifredo fue contemporáneo del emperador, ni se usaba la heráldica en ese siglo. Además, hasta la unión con Aragón, el emblema de los condes de Barcelona fue la cruz de San Jorge (una cruz de gules sobre campo de plata).

     Descubres que la sardana la inventaron en el año 1817. Fue un tal Pep Ventura, que tampoco se llamaba Pep sino José, nacido en Alcalá la Real, provincia de Jaén, e hijo de un comandante del Ejército español.
Se la inventaron, porque no podía ser que la jota de Lérida o del Campo de Tarragona fuese el baile nacional. Y tampoco podía serlo el baile denominado "El Españolito". Por eso se inventaron la sardana a comienzos del siglo XIX: para crear una identidad nacional inexistente hasta entonces. La sardana, otro mito.

     Descubres que en 1714 no hubo ninguna guerra catalana-española, que Cataluña no participó en ninguna derrota bélica. Fue una guerra entre dos candidatos a la Corona de España, vacante desde la muerte de Carlos II sin descendencia: entre un candidato de la dinastía de los Borbones (de Francia) y otro de la de Austria (de tierras germánicas).  En todos los territorios de la Corona de España hubo austracistas y borbónicos: por ejemplo, Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. No fue, como intentan venderlo, una guerra de secesión, sino de sucesión: ningún bando aspiró nunca a romper la unidad dinástica entre Castilla y Aragón, ni la separación de Cataluña. La Diada , otro mito.

     Descubres que el "Caganet" del belén es una "tradición" que no se generaliza hasta el siglo XIX, como la sardana. Y que el "Tió" es otra milonga identitarias y absurda. La Navidad catalana, otro mito.

     Te das cuenta que los "acionalistas" nos han tomado el pelo no nos han educado sino adoctrinado, han alimentado, sin darnos cuenta, de una "ideología total" que se encuentra por encima de todo y de todos. Lo abarca todo: permite pisar el derecho de las personas, modelar la Historia a su gusto, y determinar qué está bien o mal.

      Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han adoctrinado a través de mitos, leyendas, mentiras. Que han construido o falseado una realidad, con tal de fundamentar su ideología. Intentaré poco a poco ir comentando esos mitos. Pido ayuda y la colaboración de todos, para tratar de encontrar otras mentiras. Así, [los catalanes] podremos liberarnos de esos mitos, y ser libres de verdad.

Está claro que eso de viajar, es para algunos, una estupenda vacuna contra la estupidez y el aldeanismo.  


Enrique García L.




Chevi Sr