5 jun 2014

EL SR. BARNEY ERA MI AMIGO







LA AMISTAD

En primer lugar quisiera disculparme por algunas palabras vertidas y escritas minutos después de enterarme de la pérdida, hoy hace una semana, de mi amigo el Sr. Barney por un trágico y mortal atropello.


Sí, queridos poetas, el Sr Barney era mi amigo, nadie debe de extrañarse por eso. Nuestra amistad cumplía todos y cada uno de los requerimientos de esa relación.Comprensión mutua, saber escuchar, estar siempre a tu lado cuando le necesitas, lealtad, generosidad, etc…

Los niños, los mejores. Saben mucho de esto, tienen peces, pájaros, tortugas, hámster; son sus amigos, inseparables, compañeros, colegas.  Ellos sí saben y se deleitan con la amistad. Algunos hasta se los buscan imaginarios. Pero porqué los adultos no ???. Quizá por eso, porque se han hecho adultos y han perdido al niño.  Ustedes, queridos poetas, algunos supongo, también saben de esto, ¿a que sí? ¿Quién no ha hablado con su caballo? Hasta el protagonista de Jappeloup le pide que no se pare en el desempate.

Los que han disfrutado y disfrutan de esta relación lo entenderán mejor, los que no, se lo pierden.
El precio a pagar por esta amistad es el sufrimiento de la pérdida, un dolor agudo que te deprime y que no comprendes. Pero merece la pena, es mucho más lo que te dan, tanto es que compensa ese retortijón de dolor.
Busquen amigos, busquen, incluso entre los humanos, los hay por todas partes y disfruten de ellos, no se lo pierdan.
Hace mucho tiempo, cuando era un niño, alguien me dijo que cuando se pierde a un ser querido éste pasa a formar parte de una guardia pretoriana que te protege y vela por ti. Yo siempre he creído eso, me produce una sensación agradable.

Espero que el primer trabajo del Sr. Barney en este nuevo cometido no haya sido la abdicación de su Majestad. O sí, quien sabe¡¡¡¡.

Hasta siempre




Angel Gonzalez.

5 comentarios:

Ramón Muñoz dijo...

Querido Ángel:
Yo, como todos los poetas saben, tengo dos perros y, aunque me gustan todos los animales en general, nunca he sido amigo especial de los gatos. Sin embargo, he de reconocer que el Sr. Barney, por lo que se ve en las fotos y deduzco de tus palabras, era un tipo guapo de cojones y un buen amigo y compañero. Lo siento mucho, de verdad, y espero que os recuperéis pronto de su pérdida. Abrazos a toda la familia.

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Estimado Ángel: Quiero expresarte mis condolencias por la muerte, en un trágico atropello, de tu gato Sr.Barney, un precioso ejemplar según las fotos que ilustran la necrológica de tu artículo. A mi me gustan mucho los gatos, en casa tengo dos, y la verdad es que nos dan mucha compañía. Mucho ánimo y un abrazo

Chevi Jr. dijo...

Ángel, yo en un tono un poco más simple (todavía soy capitán), simplemente decirte que te entiendo y que haces bien en ciscarte en los muertos de quien consideres.

Estas cosas son así y que yo te escriba no va a solucionar nada, pero ¿sabes que? que yo también me cago en su puta madre, y eso ya une más...

Un abrazo.

Ramón Muñoz dijo...

Eso Ángel, eso; que, como decía mi Madre, "Criticar une mucho". Yo también me cisco en los muertos del que la cagó y se dió a la fuga. Abrazos y nos vemos en Burgos.

Angelito Cerdido dijo...

Ángel, en el 2003, mi hijo tenía 9 años y sacó a pasear a mi Thsi-shu. Suzuki se llamaba. Mi hijo lo sacaba de vez en cuando con unos patines de esos que llaman en línea, y en un semáforo que estaba en rojo para los peatones paró con Suzuki a esperar a que se pusiera verde. El perro, que era muy obediente, esta vez se adelanto medio metro y otro hijo de puta, seguramente del nivel del que atropelló al Sr. Barney, atropelló a Suzuki. El perro murió en el acto. Pero lo malo es que el citado hijodeputa, ni siquiera paró a ver qué había pasado con el perro, o con el niño.
Como verás, hijosdeputa hay en Madrid, en Zaragoza y en todas partes.
Se bien lo que se siente. Lo siento, y si te enteras de quien fué ese hijo de la gran puta, me ofrezco a ayudarte a darle de ostias, que es lo único que se merece. A "mi" hijoputa no lo llegué a encontrar nunca.
Un fuerte abrazo.