HEMOS LEIDO:
Martín Ramiro Gamis
HAY QUE LEER
HAY QUE LEER
AL CINEASTA RAMIRO GAMIS
Ignoro por qué has elegido este
momento para escribir tu artículo. Supongo que debes creer que se presentan
buenos tiempos para, insultando y
vejando a la profesión militar, exhibir
tu aptitud para obtener alguna gracia de los nuevos gobiernos, vía subvención.
Es fácil y muy rentable. Sabes, supongo, que los militares no pueden defenderse
con esa libertad de expresión de la que tú gozas. Otra cosa es que hagas buen
uso de ella. Mira, te voy a decir una cosa. Cualquier militar español daría su
propia vida para que tú, en este Estado de Derecho, puedas seguir
insultándonos. Corren malos tiempos para el orden internacional. Puede que estés
muy ocupado esperando una financiación de alguno de tus excelentes proyectos
cinematográficos, pero no muy lejos de estas costas hay un montón de AK 47 que desgraciadamente
ya han demostrado su ira y desprecio por personas como tú y como yo, por el mero
pecado de no ser como ellos. Tal vez los
que manipulan esas armas tengan la misma inteligencia y calidad humana que
demuestras con tu odio indiscriminado a lo militar. (qué miedo, si tuvieras tú
una metralleta entre las manos). Por eso, te agradecería que reflexionaras un
poco sobre la necesidad de contarnos tus batallitas de la mili. Tú solo
aprendiste a hacer calimocho, pero muchos soldados de la época en que debiste
hacer el servicio militar aprendieron a leer y escribir y más de uno, un
oficio. Tal vez es que no dabas para más.
No creo que un solo militar pueda
jactarse de ser amigo tuyo. Sería una distorsión del concepto de amistad que
tenemos los militares.
Las Fuerzas Armadas han probado
sobradamente su excelente preparación y predisposición para repeler cualquier
agresión y defender a los más desprotegidos en escenarios no tan lejanos en
todas las misiones internacionales en las que ha participado. Puedo dar buena
fe de ello (Afganistán). No dudes de que esa misma preparación y defensa la pondrían
al servicio del Estado si la agresión fuera contra nuestro territorio nacional
o alguno de sus ciudadanos, incluido tú. Espero que no ocurra eso nunca.
Mientras seguiremos poniendo la otra mejilla para que puedas seguir
ofendiéndonos en el ejercicio de tu libertad de expresión.
Por cierto, deberías informarte
antes de ¿escribir? y leer un poco más. Los economatos militares hace ya
décadas que desaparecieron. Muchos de los miembros de las Fuerzas Armadas, amén
de comprar en los mismos centros y establecimientos comerciales que el resto de
ciudadanos, colaboran estrechamente con asociaciones benéficas que procuran y
gestionan la entrega de alimentos a los más desfavorecidos. Acércate un día al Banco de Alimentos, por
ejemplo, y conocerás a un montón de ellos, ya retirados, trabajando
DESINTERESADAMENTE con ese fin. Y ya que estas ahí, quédate un rato y échales
una mano. Te lo agradeceremos.
Para insultar y vejar
se necesita voz o tinta. Para despreciar, basta el silencio.
Y deja el calimocho. Tantos años
de consumo no puede ser bueno para la salud.
Un militar orgulloso de estar
dispuesto a defenderte.
Santiago Cabanas Burkhalter